se utilizan principalmente dentro de la magia práctica con fines de protección defensiva, alejamiento y ruptura.
Debido a su naturaleza incisiva y agresiva dentro del simbolismo mágico, sus usos más comunes son:
1. Alejar personas indeseadas o conflictivas
Su función más extendida es la de propiciar que individuos molestos, tóxicos, envidiosos o dañinos se alejen de la vida de quien realiza el ritual. Se suele emplear contra vecinos problemáticos, personas que interfieren en relaciones ajenas o individuos que rondan con malas intenciones, buscando que pongan distancia de forma natural y sin confrontaciones directas.
2. Cortar situaciones negativas
Se utiliza en rituales de limpieza o corte para disolver energías pesadas, chismes, mal de ojo o malas rachas que estancan el entorno personal, laboral o sentimental de una persona.
3. Separación o enfrentamiento (en magias más fuertes)
En ciertas ramas de la brujería tradicional o ritualística de carácter agresivo, los elementos denominados "puta pario" o "pica pica" se han empleado para provocar discordia, peleas o la separación definitiva entre dos o más personas, buscando que la relación entre ellas se vuelva insostenible.